Naturaleza Valle del Tiétar Gredos
© Valle del Tiétar sur de Gredos 2018
Geografía, cimas y gargantas, vegetación, fauna y flora, clima, Grutas del Águila, Sierra de Gredos 

Geografia

Fauna

Flora

Vegetacion

Cimas

Gargantas

Clima

Cuevas del Aguila

Naturaleza Valle del Tietar

Vegetacion fauna flora Gredos

Geografia de Gredos

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Naturaleza Gredos

Naturaleza del Valle del Tiétar Sur de Gredos
Textos de Fulgencio Castañar (Catedrático de Lengua y Literatura españolas, historiador). Imágenes: Fernando Rivero, Fernando Chinarro, Guiatietar, y usuarios.
Geografía, cimas y gargantas. El Tiétar, cuyas primeras aguas las recoge en la provincia de Madrid, se alimenta casi exclusivamente de las que recibe de la margen derecha ya que es en las alturas de la sierra de Gredos de donde fluye la mayor cantidad de agua ya sea proveniente de las lluvias, ya sea del deshielo de las grandes masas de nieve acumulada durante el invierno. Como cotas más altas en la sierra hemos de indicar, en el Valle del Tiétar, en la parte oriental al cerro del Cabezo (2188), Cerro Peluca (2053), Riscos de Villarejo (2008) y Torozo (2026).
En la parte central del macizo montañoso Puerto del Peón (2035) y La Mira (2343) y, en la zona occidental, los puntos culminantes de Almanzor y La Galana con 2592 y 2568 metros de altura respectivamente.
En la vertiente sur hay que destacar, principalmente, el cuchillar de los Galayos, formado por un conjunto de enhiestas moles graníticas cuyas paredes sobrepasan en ocasiones los trescientos metros por lo que se convierten en poderosos imanes para escaladores ávidos de desafíos.
Así, en el Galayar, al que generalmente se sube por el Nogal del Barranco, en el término de Guisando, aunque también se puede subir por El Hornillo, hay muchas agujas cuya coronación ha supuesto una gesta alpina, como la vía abierta por Teógenes Díaz en 1934 en el gran Torreón.
Desde el sur hay accesos relativamente cómodos para todos estos puntos culminantes, excepto para las cimas máximas de la cordillera que son las dos que hemos mencionado en último lugar.
Si las cimas son llamativas por su elevación, hay fenómenos naturales en Gredos como las piedras caballeras, los riscos escarpados, las lanchas lisas y, sobre todo, los torreones que atraen, a veces, con más fuerza a quienes los contempla.
La belleza de este paraje no la aportan solamente las crestas afiladas, como la Aguja Negra, la Punta Amezúa, la Punta del Pilar, sino que también contribuyen las grandes canales que separan las distintas puntas por las estrechísimas hondonadas que se forman entre ellas.
Si los Galayos son el centro de peregrinación de los escaladores, la ascensión a la Mira, por la Apretura, es una excursión que realizan numerosos amantes de la naturaleza, conscientes de que, entre otros espectáculos naturales, podrán observar desde abajo las imponentes moles de las agujas y desde arriba toda la crestería del Galayar.
De la Sierra de Gredos bajan numerosos riachuelos que riegan las tierras del valle y son una parte importante de la riqueza natural de la comarca.
Con la lengua afilada de sus aguas y los martillos de sus cantos rodados se abren paso entre la dureza granítica de sus orillas para encontrar el remanso en la llanura que les conduce al río Tiétar.
El agua cristalina baja, desde dos mil quinientos a los doscientos ochenta metros por los que camina el lecho del río; unas veces produce chorreras, otras cascadas; en algunos trechos se remansa en las pozas de variada profundidad.
Truchas, blas-blas, barbos y otros peces viven en sus charcos; en unos casos como hábitat natural y en otros, en la actualidad, como fruto de repoblaciones piscícolas.
En estas gargantas vive el mirlo acuático, el más perfecto bioindicador de la pureza de las aguas que bajan de Gredos.
Por el agua que aportan al Tiétar y por el atractivo que poseen, ya sea para pesca, ya sea para el baño, o por la belleza que generan, merecen ser anotadas algunas de estas gargantas; así, la de Gavilanes, se la conoce por la del Chorro porque en uno de los puntos de su curso ha de saltar un corte vertical que precipita sus aguas de modo que forma una de las cascadas más altas de España.
El puerto de Pedro Bernardo es atravesado por una que lleva un nombre controvertido pues aparece en unos mapas con el nombre de mujer, Elisa, mientras que otros dicen garganta de Eliza; ésta riega también las vegas de Lanzahita.
Del Barranco de las Cinco Villas confluyen varias en el río Ramacastañas. En la zona de Arenas de San Pedro diversos arroyos afluyen a sus dos ríos principales El Arenal -que nace en esta población- y el Pelayos cuyas primeras aguas la recoge en el término de Guisando.
De la cuerda de la Sillita y del Collado de los Veneros, en Poyales del Hoyo, baja el río Arbillas, mientras que las aguas de la zona central del macizo de Gredos riegan las ricas tierras de Candeleda  por medio de las gargantas Lóbrega y la Blanca que se unen para pasar juntas por la población con el nombre de garganta de Santa María; más al Oeste, poblada de cantos rodados, el viajero puede encontrar, justo al pie del Almanzor, la garganta de Chilla.
Una parte importante de las que caen o brotan del corazón, entre gris y azulado, de Gredos, se recogen en diversas gargantas que vierten todas en la garganta de Alardos que sirve de divisoria entre las provincias de Ávila y la de Cáceres, en la continuidad de la comarca del río Tiétar, La Vera.
Como resumen de las comas o picos montañosos más altos del Valle del Tiétar sur de Gredos, y como indican en www.cedertietar.com: «Desde el extremo occidental, donde se sitúa Candeleda y hacia el este, la línea de cumbres viene definida por las siguientes alturas: Peña Chilla (2000 m), La Mira (2348 m), Cabezo del Cervunal (2094 m) el Risco de las Morillas (1998 m), el Risco de Miravalles (2.008 m), El Torozo (2024 m), La Abantera (1.524 m), Sierra de Cabeza Aguda (1.842 m), Cabezo de Mijares  (2188 m), que corona la Sierra del Cabezo, Gamonosa (1924 m), Mojón Cimero (1934 m), Lanchamala  (2003 m), con el Pico Escusa (1959 m), que corona la Sierra del Valle, el Alto del Mirlo (1725 m) y Cerro De Guisando (1320 m) en Navahondilla que marca el límite oriental de la comarca».
En la parte del Alto Tiétar se encuentran cimas como cerro de la Escusa (1960 metros de altura), o El Berrueco con 1815 metros, por los municipios de Lanzahita y Sotillo de la Adrada. En el sector oriental de la Sierra de Gredos, del sistema central, por el puerto de Casillas podemos observar el Alto Mirlo  con 1768 metros. 
Vegetación y fauna.
Vegetación y fauna. En la parte más alta, las cimas serranas, apenas crecen musgos, líquenes, y, en las zonas más protegidas algunas hierbas. En sus abrigos encuentra cobijo el animal más llamativo de la zona, la capra hispánica.
La segunda zona, con lanchares y cascote pétreo, tiene más tierra y la vegetación ya es arbustiva. Es el reino tanto del piorno, retamas, cervunales y prados de altura como de las aves rapaces.
En el tercer nivel, todavía en la ladera, se encuentran los grandes bosques de pinos, robles y algunos nogales y castaños. En este nivel, por la abundancia de aguas superficiales y la posibilidad de dirigir desde la altura las que bajan por las gargantas hay pequeñas zonas de regadío en las que se establecen los huertos familiares que dan paso a una agricultura de subsistencia, viñas, olivares y hortalizas.
Es la zona más humanizada. El nivel más bajo lo marcan la parte última de las estribaciones de los montes adyacentes al gran espinazo de la cordillera central y esa penillanura descendente hacia el río.
Esta zona se dedica, desde antiguo, a la ganadería extensiva -ovejas, cerdos, vacas-; ha sido esta circunstancia la que ha obligado, con el paso de los años y el aumento de la cabaña, al compás del incremento de la población, a una lenta transformación del ecosistema natural eliminando una parte de la vegetación arbustiva.
En los campanarios de las iglesias es fácil ver los nidos de la cigüeña blanca, de los que algunos de sus ejemplares actualmente viven durante todo el año en el Valle del Tiétar.
En primavera y verano conviven en los pueblos con golondrinas, vencejos, aviones comunes, gorriones, etc. La vegetación de este nivel la forman carrascas, jaras, brezo, encinas y alcornoques; hay también grandes pastizales.
Entre estos arbustos se alimentaban osos, puercos, linces, lobos, zorros, jabalís que, junto a otros animales menores -liebres, conejos, perdices- atraían a los reyes castellanos como lugar para llenar el ocio con actividades cinegéticas como se lee en el Libro de la Montería, de Alfonso XI.
Junto a estos animales, en determinados periodos, aparecían las grullas y los patos salvajes, que aprovechaban las márgenes del Tiétar como lugar de descanso en sus emigraciones anuales.
La Sierra de Gredos reúne unas 1.400 especies vegetales, cifra que, si le añadimos la flora del pie de monte y aledaños de menor altitud, puede fácilmente alcanzar las 2.000 especies, lo que significaría aproximadamente una cuarta parte de la flora de la Península Ibérica.
Su importancia es aún mayor teniendo en cuenta el hecho de que el 15% de su flora es endémica de la península y, dentro de ese porcentaje, el 1% es endémica de Gredos, es decir, unas 14 especies vegetales son exclusivas de esta sierra (José María Mancebo).
Clima en el sur de Gredos.
Clima. La altura de la cordillera es un determinante de primer orden en el clima del Valle del Tiétar pues se convierte en una barrera protectora. Así cuando soplan los vientos helados del norte las crestas de las cimas los elevan para arrasar con mayor gelidez las zonas descubiertas de la meseta ya lejos del río.
Su acción es también benéfica cuando los vientos del Atlántico mueven las nubes hacia el interior; las frías temperaturas de las cumbres de la sierra, en este caso, muy especialmente el recodo hacia el sur que forma la parte occidental del circo, condensan el vapor del agua, ya sea en forma de lluvia, ya en nieve, y convierten la parte occidental del valle en una de las zonas más lluviosas de España, especialmente en los finales del otoño convirtiendo en un atractivo espectáculo las chorreras de las gargantas; la más llamativa es, por su altura, la que se origina en la llamada, precisamente por esta característica, garganta del Chorro, en Gavilanes.
Son las primeras lluvias de otoño y los calores del veranillo de S. Miguel los que originan, en los bosques de pinos, el crecimiento de numerosas clases de setas que son fuente natural de alimentos, una riqueza económica y un atractivo especial de la zona por lo gratificante de las jornadas pinariegas en busca de los preciados mízcalos.
Las temperaturas, en ninguna época son extremas; así rara vez bajan de 0 grados ni sobrepasan los 40.
La pertenencia, pese a estar en el interior, del Valle del Tiétar a la España húmeda hace que sus habitantes se dediquen, en las zonas altas, a la ganadería especialmente a esa cabaña caprina que produce, por la alimentación y clima, cabritos de calidad casi inigualable, como son los criados en Candeleda, localidad en cuyas vegas se cultiva el tabaco y el pimentón.
En la zona intermedia la ocupación fundamental de las gentes del valle del Tiétar se la lleva la huerta y los árboles frutales; los higos se comercializan con éxito tanto en las cooperativas de Poyales del Hoyo  como en Pedro Bernardo.
El microclima de El Hornillo y de El Arenal se presta extraordinariamente para el cultivo de la patata y la cereza, mientras que las mejores castañas y vinos hay que buscarlos en los pueblos del Barranco de las Cinco Villas. La modernización de las almazaras permite obtener un aceite de máxima calidad, como en Arenas de San Pedro.
Lanzahita exporta espárragos y en las dehesas situadas junto al Tiétar y en los prados de Mijares y Gavilanes pastan esos rebaños de ovejas y terneras que familiarizan a las gentes del valle con las calderetas y corren también esas piaras de cerdos de cuyos jamones hacen gala los pueblos serranos.
Formación geológica de las Grutas del Águila.
Las Grutas del Águila. La mayor parte de los encantos naturales del Valle del Tiétar son aspectos externos del paisaje que se pueden apreciar en cualquier panorámica de Gredos, sin embargo, la
naturaleza ha creado una maravilla única, tan difícil de percibir que no ha sido descubierta hasta entrada la segunda mitad de este siglo, en diciembre de 1963; nos referimos a las Cuevas del Águila.
Se encuentran a tres kilómetros de Ramacastañas, bajo un cerro testigo cuya osamenta pétrea fue incapaz de arrastrar el agua, al hundirse la fosa del Tiétar.
Las Cuevas del Águila lo forman varias naves, de forma irregular y su altura; en la principal, se alcanzan los 20 metros en el punto más elevado de su bóveda.
Más de un kilómetro de recorrido ha sido pavimentado salvando los desniveles con escalones y, aquí y allá, en puntos estratégicos, se ha colocado una iluminación que, con diversas tonalidades, en contraste de luces y
sombras, realza ese conjunto de estalactitas y estalagmitas que forman grupos escultóricos singulares con la peculiaridad de que acaso sea el paraje de esta clase más vivo, puesto que en otras, más conocidas, la sequedad del suelo detuvo hace siglos el proceso de transformación de las cuevas.
En la variedad de sus formas la imaginación popular encontró semejanzas con la iconografía más conocida, y asignó a esas florescencias calizas nombres de grupos escultóricos como el Pórtico de la Gloria, la Virgen del Pilar, el Nacimiento...
En la variedad de sus formas la imaginación popular encontró semejanzas con la iconografía más conocida, y asignó a esas florescencias calizas nombres de grupos escultóricos como el Pórtico de la Gloria, la Virgen del Pilar, el Nacimiento...
Si en los siglos anteriores la caliginosa oscuridad de las cuevas era el símbolo de lo horroroso, la aportación de la electricidad convierte a esta gruta del Tiétar en una de las más sorprendentes maravillas de España, ya que en ella se puede ver el milagro de la transformación de la piedra en húmeda estatua y, además, con una variedad de tonos en las caprichosas figuras que no se advierte, quizás, en ninguna otra gruta de nuestra geografía.
En el exterior una amplia explanada para aparcamiento, un bar y un restaurante  climatizado hacen más agradable la estancia del viajero. Más información de la Cuevas del Águila en:
Geografía, cimas y gargantas.
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Naturaleza Valle del Tiétar Sierra de Gredos, geografía cimas gargantas vegetación fauna flora clima, Grutas del Águila
Naturaleza del Valle del Tiétar Sur de Gredos
Textos de Fulgencio Castañar (Catedrático de Lengua y Literatura españolas, historiador). Imágenes: Fernando Rivero, Fernando Chinarro, Guiatietar, y usuarios.
Geografía, cimas y gargantas. El Tiétar, cuyas primeras aguas las recoge en la provincia de Madrid, se alimenta casi exclusivamente de las que recibe de la margen derecha ya que es en las alturas de la sierra de Gredos de donde fluye la mayor cantidad de agua ya sea proveniente de las lluvias, ya sea del deshielo de las grandes masas de nieve acumulada durante el invierno. Como cotas más altas en la sierra hemos de indicar, en el Valle del Tiétar, en la parte oriental al cerro del Cabezo (2188), Cerro Peluca (2053), Riscos de Villarejo (2008) y Torozo (2026).
En la parte central del macizo montañoso Puerto del Peón (2035) y La Mira (2343) y, en la zona occidental, los puntos culminantes de Almanzor y La Galana con 2592 y 2568 metros de altura respectivamente.
En la vertiente sur hay que destacar, principalmente, el cuchillar de los Galayos, formado por un conjunto de enhiestas moles graníticas cuyas paredes sobrepasan en ocasiones los trescientos metros por lo que se convierten en poderosos imanes para escaladores ávidos de desafíos.
Así, en el Galayar, al que generalmente se sube por el Nogal del Barranco, en el término de Guisando, aunque también se puede subir por El Hornillo, hay muchas agujas cuya coronación ha supuesto una gesta alpina, como la vía abierta por Teógenes Díaz en 1934 en el gran Torreón.
Desde el sur hay accesos relativamente cómodos para todos estos puntos culminantes, excepto para las cimas máximas de la cordillera que son las dos que hemos mencionado en último lugar.
Si las cimas son llamativas por su elevación, hay fenómenos naturales en Gredos como las piedras caballeras, los riscos escarpados, las lanchas lisas y, sobre todo, los torreones que atraen, a veces, con más fuerza a quienes los contempla.
La belleza de este paraje no la aportan solamente las crestas afiladas, como la Aguja Negra, la Punta Amezúa, la Punta del Pilar, sino que también contribuyen las grandes canales que separan las distintas puntas por las estrechísimas hondonadas que se forman entre ellas.
Si los Galayos son el centro de peregrinación de los escaladores, la ascensión a la Mira, por la Apretura, es una excursión que realizan numerosos amantes de la naturaleza, conscientes de que, entre otros espectáculos naturales, podrán observar desde abajo las imponentes moles de las agujas y desde arriba toda la crestería del Galayar.
De la Sierra de Gredos bajan numerosos riachuelos que riegan las tierras del valle y son una parte importante de la riqueza natural de la comarca.
Con la lengua afilada de sus aguas y los martillos de sus cantos rodados se abren paso entre la dureza granítica de sus orillas para encontrar el remanso en la llanura que les conduce al río Tiétar.
El agua cristalina baja, desde dos mil quinientos a los doscientos ochenta metros por los que camina el lecho del río; unas veces produce chorreras, otras cascadas; en algunos trechos se remansa en las pozas de variada profundidad.
Truchas, blas-blas, barbos y otros peces viven en sus charcos; en unos casos como hábitat natural y en otros, en la actualidad, como fruto de repoblaciones piscícolas.
En estas gargantas vive el mirlo acuático, el más perfecto bioindicador de la pureza de las aguas que bajan de Gredos.
Por el agua que aportan al Tiétar y por el atractivo que poseen, ya sea para pesca, ya sea para el baño, o por la belleza que generan, merecen ser anotadas algunas de estas gargantas; así, la de Gavilanes, se la conoce por la del Chorro porque en uno de los puntos de su curso ha de saltar un corte vertical que precipita sus aguas de modo que forma una de las cascadas más altas de España.
El puerto de Pedro Bernardo es atravesado por una que lleva un nombre controvertido pues aparece en unos mapas con el nombre de mujer, Elisa, mientras que otros dicen garganta de Eliza; ésta riega también las vegas de Lanzahita.
Del Barranco de las Cinco Villas confluyen varias en el río Ramacastañas. En la zona de Arenas de San Pedro diversos arroyos afluyen a sus dos ríos principales El Arenal -que nace en esta población- y el Pelayos cuyas primeras aguas la recoge en el término de Guisando.
De la cuerda de la Sillita y del Collado de los Veneros, en Poyales del Hoyo, baja el río Arbillas, mientras que las aguas de la zona central del macizo de Gredos riegan las ricas tierras de Candeleda por medio de las gargantas Lóbrega y la Blanca que se unen para pasar juntas por la población con el nombre de garganta de Santa María; más al Oeste, poblada de cantos rodados, el viajero puede encontrar, justo al pie del Almanzor, la garganta de Chilla.
Una parte importante de las que caen o brotan del corazón, entre gris y azulado, de Gredos, se recogen en diversas gargantas que vierten todas en la garganta de Alardos que sirve de divisoria entre las provincias de Ávila y la de Cáceres, en la continuidad de la comarca del río Tiétar, La Vera.
Como resumen de las comas o picos montañosos más altos del Valle del Tiétar sur de Gredos, y como indican en www.cedertietar.com: «Desde el extremo occidental, donde se sitúa Candeleda y hacia el este, la línea de cumbres viene definida por las siguientes alturas: Peña Chilla (2000 m), La Mira (2348 m), Cabezo del Cervunal (2094 m) el Risco de las Morillas (1998 m), el Risco de Miravalles (2.008 m), El Torozo (2024 m), La Abantera (1.524 m), Sierra de Cabeza Aguda  (1.842 m), Cabezo de Mijares (2188 m), que corona la Sierra del Cabezo, Gamonosa (1924 m), Mojón Cimero (1934 m), Lanchamala (2003 m), con el Pico Escusa (1959 m), que corona la Sierra del Valle, el Alto del Mirlo (1725 m) y Cerro De Guisando (1320 m) en Navahondilla  que marca el límite oriental de la comarca».
En la parte del Alto Tiétar se encuentran cimas como cerro de la Escusa (1960 metros de altura), o El Berrueco con 1815 metros, por los municipios de Lanzahita y Sotillo de la Adrada. En el sector oriental de la Sierra de Gredos, del sistema central, por el puerto de Casillas podemos observar el Alto Mirlo con 1768 metros. 
Geografía, cimas y gargantas.
Vegetación y fauna.
Vegetación y fauna. En la parte más alta, las cimas serranas, apenas crecen musgos, líquenes, y, en las zonas más protegidas algunas hierbas. En sus abrigos encuentra cobijo el animal más llamativo de la zona, la capra hispánica.
La segunda zona, con lanchares y cascote pétreo, tiene más tierra y la vegetación ya es arbustiva. Es el reino tanto del piorno, retamas, cervunales y prados de altura como de las aves rapaces.
En el tercer nivel, todavía en la ladera, se encuentran los grandes bosques de pinos, robles y algunos nogales y castaños. En este nivel, por la abundancia de aguas superficiales y la posibilidad de dirigir desde la altura las que bajan por las gargantas hay pequeñas zonas de regadío en las que se establecen los huertos familiares que dan paso a una agricultura de subsistencia, viñas, olivares y hortalizas.
Es la zona más humanizada. El nivel más bajo lo marcan la parte última de las estribaciones de los montes adyacentes al gran espinazo de la cordillera central y esa penillanura descendente hacia el río.
Esta zona se dedica, desde antiguo, a la ganadería extensiva - ovejas, cerdos, vacas-; ha sido esta circunstancia la que ha obligado, con el paso de los años y el aumento de la cabaña, al compás del incremento de la población, a una lenta transformación del ecosistema natural eliminando una parte de la vegetación arbustiva.
En los campanarios de las iglesias es fácil ver los nidos de la cigüeña blanca, de los que algunos de sus ejemplares actualmente viven durante todo el año en el Valle del Tiétar.
En primavera y verano conviven en los pueblos con golondrinas, vencejos, aviones comunes, gorriones, etc. La vegetación de este nivel la forman carrascas, jaras, brezo, encinas y alcornoques; hay también grandes pastizales.
Entre estos arbustos se alimentaban osos, puercos, linces, lobos, zorros, jabalís que, junto a otros animales menores -liebres, conejos, perdices- atraían a los reyes castellanos como lugar para llenar el ocio con actividades cinegéticas como se lee en el Libro de la Montería, de Alfonso XI.
Junto a estos animales, en determinados periodos, aparecían las grullas y los patos salvajes, que aprovechaban las márgenes del Tiétar como lugar de descanso en sus emigraciones anuales.
La Sierra de Gredos reúne unas 1.400 especies vegetales, cifra que, si le añadimos la flora del pie de monte y aledaños de menor altitud, puede fácilmente alcanzar las 2.000 especies, lo que significaría aproximadamente una cuarta parte de la flora de la Península Ibérica.
Su importancia es aún mayor teniendo en cuenta el hecho de que el 15% de su flora es endémica de la península y, dentro de ese porcentaje, el 1% es endémica de Gredos, es decir, unas 14 especies vegetales son exclusivas de esta sierra (José María Mancebo).
Clima en el sur de Gredos.
Clima. La altura de la cordillera es un determinante de primer orden en el clima del Valle del Tiétar pues se convierte en una barrera protectora. Así cuando soplan los vientos helados del norte las crestas de las cimas los elevan para arrasar con mayor gelidez las zonas descubiertas de la meseta ya lejos del río.
Su acción es también benéfica cuando los vientos del Atlántico mueven las nubes hacia el interior; las frías temperaturas de las cumbres de la sierra, en este caso, muy especialmente el recodo hacia el sur que forma la parte occidental del circo, condensan el vapor del agua, ya sea en forma de lluvia, ya en nieve, y convierten la parte occidental del valle en una de las zonas más lluviosas de España, especialmente en los finales del otoño convirtiendo en un atractivo espectáculo las chorreras de las gargantas; la más llamativa es, por su altura, la que se origina en la llamada, precisamente por esta característica, garganta del Chorro, en Gavilanes.
Son las primeras lluvias de otoño y los calores del veranillo de S. Miguel los que originan, en los bosques de pinos, el crecimiento de numerosas clases de setas que son fuente natural de alimentos, una riqueza económica y un atractivo especial de la zona por lo gratificante de las jornadas pinariegas en busca de los preciados mízcalos.
Las temperaturas, en ninguna época son extremas; así rara vez bajan de 0 grados ni sobrepasan los 40.
La pertenencia, pese a estar en el interior, del Valle del Tiétar a la España húmeda hace que sus habitantes se dediquen, en las zonas altas, a la ganadería especialmente a esa cabaña caprina  que produce, por la alimentación y clima, cabritos de calidad casi inigualable, como son los criados en Candeleda, localidad en cuyas vegas se cultiva el tabaco y el pimentón.
En la zona intermedia la ocupación fundamental de las gentes del valle del Tiétar se la lleva la huerta y los árboles frutales; los higos se comercializan con éxito tanto en las cooperativas de Poyales del Hoyo como en Pedro Bernardo.
El microclima de El Hornillo y de El Arenal se presta extraordinariamente para el cultivo de la patata y la cereza, mientras que las mejores castañas y vinos hay que buscarlos en los pueblos del Barranco de las Cinco Villas. La modernización de las almazaras permite obtener un aceite de máxima calidad, como en Arenas de San Pedro.
Lanzahita exporta espárragos y en las dehesas situadas junto al Tiétar y en los prados de Mijares y Gavilanes pastan esos rebaños de ovejas y terneras que familiarizan a las gentes del valle con las calderetas y corren también esas piaras de cerdos de cuyos jamones hacen gala los pueblos serranos.
Formación geológica de las Grutas del Águila.
Las Grutas del Águila. La mayor parte de los encantos naturales del Valle del Tiétar son aspectos externos del paisaje que se pueden apreciar en cualquier panorámica de Gredos, sin embargo, la naturaleza ha creado una maravilla única, tan difícil de percibir que no ha sido descubierta hasta entrada la segunda mitad de este siglo, en diciembre de 1963; nos referimos a las Cuevas del Águila.
Se encuentran a tres kilómetros de Ramacastañas, bajo un cerro testigo cuya osamenta pétrea fue incapaz de arrastrar el agua, al hundirse la fosa del Tiétar.
Las Cuevas del Águila lo forman varias naves, de forma irregular y su altura; en la principal, se alcanzan los 20 metros en el punto más elevado de su bóveda.
Más de un kilómetro de recorrido ha sido pavimentado salvando los desniveles con escalones y, aquí y allá, en puntos estratégicos, se ha colocado una iluminación que, con diversas tonalidades, en contraste de luces y
sombras, realza ese conjunto de estalactitas y estalagmitas que forman grupos escultóricos singulares con la peculiaridad de que acaso sea el paraje de esta clase más vivo, puesto que en otras, más conocidas, la sequedad del suelo detuvo hace siglos el proceso de transformación de las cuevas.
En la variedad de sus formas la imaginación popular encontró semejanzas con la iconografía más conocida, y asignó a esas florescencias calizas nombres de grupos escultóricos como el Pórtico de la Gloria, la Virgen del Pilar, el Nacimiento...
En la variedad de sus formas la imaginación popular encontró semejanzas con la iconografía más conocida, y asignó a esas florescencias calizas nombres de grupos escultóricos como el Pórtico de la Gloria, la Virgen del Pilar, el Nacimiento...
Si en los siglos anteriores la caliginosa oscuridad de las cuevas era el símbolo de lo horroroso, la aportación de la electricidad convierte a esta gruta del Tiétar en una de las más sorprendentes maravillas de España, ya que en ella se puede ver el milagro de la transformación de la piedra en húmeda estatua y, además, con una variedad de tonos en las caprichosas figuras que no se advierte, quizás, en ninguna otra gruta de nuestra geografía.
En el exterior una amplia explanada para aparcamiento, un bar y un restaurante  climatizado hacen más agradable la estancia del viajero. Más información de la Cuevas del Águila en:
Naturaleza de Gredos
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Naturaleza Valle del Tiétar Gredos
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Geografía, cimas y gargantas, vegetación, fauna y flora, clima, Grutas del Águila, Sierra de Gredos 
   contacto
Naturaleza de Gredos
Naturaleza del Valle del Tiétar Sur de Gredos
Textos de Fulgencio Castañar (Catedrático de Lengua y Literatura españolas, historiador). Imágenes: Fernando Rivero, Fernando Chinarro, Guiatietar, y usuarios.
Geografía, cimas y gargantas. El Tiétar, cuyas primeras aguas las recoge en la provincia de Madrid, se alimenta casi exclusivamente de las que recibe de la margen derecha ya que es en las alturas de la sierra de Gredos de donde fluye la mayor cantidad de agua ya sea proveniente de las lluvias, ya sea del deshielo de las grandes masas de nieve acumulada durante el invierno. Como cotas más altas en la sierra hemos de indicar, en el Valle del Tiétar, en la parte oriental al cerro del Cabezo (2188), Cerro Peluca (2053), Riscos de Villarejo (2008) y Torozo (2026).
En la parte central del macizo montañoso Puerto del Peón (2035) y La Mira (2343) y, en la zona occidental, los puntos culminantes de Almanzor y La Galana con 2592 y 2568 metros de altura respectivamente.
En la vertiente sur hay que destacar, principalmente, el cuchillar de los Galayos, formado por un conjunto de enhiestas moles graníticas cuyas paredes sobrepasan en ocasiones los trescientos metros por lo que se convierten en poderosos imanes para escaladores ávidos de desafíos.
Así, en el Galayar, al que generalmente se sube por el Nogal del Barranco, en el término de Guisando, aunque también se puede subir por El Hornillo, hay muchas agujas cuya coronación ha supuesto una gesta alpina, como la vía abierta por Teógenes Díaz en 1934 en el gran Torreón.
Desde el sur hay accesos relativamente cómodos para todos estos puntos culminantes, excepto para las cimas máximas de la cordillera que son las dos que hemos mencionado en último lugar.
Si las cimas son llamativas por su elevación, hay fenómenos naturales en Gredos como las piedras caballeras, los riscos escarpados, las lanchas lisas y, sobre todo, los torreones que atraen, a veces, con más fuerza a quienes los contempla.
La belleza de este paraje no la aportan solamente las crestas afiladas, como la Aguja Negra, la Punta Amezúa, la Punta del Pilar, sino que también contribuyen las grandes canales que separan las distintas puntas por las estrechísimas hondonadas que se forman entre ellas.
Si los Galayos son el centro de peregrinación de los escaladores, la ascensión a la Mira, por la Apretura, es una excursión que realizan numerosos amantes de la naturaleza, conscientes de que, entre otros espectáculos naturales, podrán observar desde abajo las imponentes moles de las agujas y desde arriba toda la crestería del Galayar.
De la Sierra de Gredos bajan numerosos riachuelos que riegan las tierras del valle y son una parte importante de la riqueza natural de la comarca.
Con la lengua afilada de sus aguas y los martillos de sus cantos rodados se abren paso entre la dureza granítica de sus orillas para encontrar el remanso en la llanura que les conduce al río Tiétar.
El agua cristalina baja, desde dos mil quinientos a los doscientos ochenta metros por los que camina el lecho del río; unas veces produce chorreras, otras cascadas; en algunos trechos se remansa en las pozas de variada profundidad.
Truchas, blas-blas, barbos y otros peces viven en sus charcos; en unos casos como hábitat natural y en otros, en la actualidad, como fruto de repoblaciones piscícolas.
En estas gargantas vive el mirlo acuático, el más perfecto bioindicador de la pureza de las aguas que bajan de Gredos.
Por el agua que aportan al Tiétar y por el atractivo que poseen, ya sea para pesca, ya sea para el baño, o por la belleza que generan, merecen ser anotadas algunas de estas gargantas; así, la de Gavilanes, se la conoce por la del Chorro porque en uno de los puntos de su curso ha de saltar un corte vertical que precipita sus aguas de modo que forma una de las cascadas más altas de España.
El puerto de Pedro Bernardo es atravesado por una que lleva un nombre controvertido pues aparece en unos mapas con el nombre de mujer, Elisa, mientras que otros dicen garganta de Eliza; ésta riega también las vegas de Lanzahita.
Del Barranco de las Cinco Villas confluyen varias en el río Ramacastañas. En la zona de Arenas de San Pedro diversos arroyos afluyen a sus dos ríos principales El Arenal -que nace en esta población- y el Pelayos cuyas primeras aguas la recoge en el término de Guisando.
De la cuerda de la Sillita y del Collado de los Veneros, en Poyales del Hoyo, baja el río Arbillas, mientras que las aguas de la zona central del macizo de Gredos riegan las ricas tierras de Candeleda por medio de las gargantas Lóbrega y la Blanca que se unen para pasar juntas por la población con el nombre de garganta de Santa María; más al Oeste, poblada de cantos rodados, el viajero puede encontrar, justo al pie del Almanzor, la garganta de Chilla.
Una parte importante de las que caen o brotan del corazón, entre gris y azulado, de Gredos, se recogen en diversas gargantas que vierten todas en la garganta de Alardos que sirve de divisoria entre las provincias de Ávila y la de Cáceres, en la continuidad de la comarca del río Tiétar, La Vera.
Como resumen de las comas o picos montañosos más altos del Valle del Tiétar sur de Gredos, y como indican en www.cedertietar.com: «Desde el extremo occidental, donde se sitúa Candeleda y hacia el este, la línea de cumbres viene definida por las siguientes alturas: Peña Chilla (2000 m), La Mira (2348 m), Cabezo del Cervunal (2094 m) el Risco de las Morillas (1998 m), el Risco de Miravalles (2.008 m), El Torozo (2024 m), La Abantera (1.524 m), Sierra de Cabeza Aguda (1.842 m), Cabezo de Mijares (2188 m), que corona la Sierra del Cabezo, Gamonosa (1924 m), Mojón Cimero (1934 m), Lanchamala (2003 m), con el Pico Escusa (1959 m), que corona la Sierra del Valle, el Alto del Mirlo (1725 m) y Cerro De Guisando (1320 m) en Navahondilla que marca el límite oriental de la comarca».
En la parte del Alto Tiétar se encuentran cimas como cerro de la Escusa (1960 metros de altura), o El Berrueco con 1815 metros, por los municipios de Lanzahita y Sotillo de la Adrada. En el sector oriental de la Sierra de Gredos, del sistema central, por el puerto de Casillas podemos observar el Alto Mirlo con 1768 metros. 
Geografía, cimas y gargantas.
Vegetación y fauna.
Vegetación y fauna. En la parte más alta, las cimas serranas, apenas crecen musgos, líquenes, y, en las zonas más protegidas algunas hierbas. En sus abrigos encuentra cobijo el animal más llamativo de la zona, la capra hispánica.
La segunda zona, con lanchares y cascote pétreo, tiene más tierra y la vegetación ya es arbustiva. Es el reino tanto del piorno, retamas, cervunales y prados de altura como de las aves rapaces.
En el tercer nivel, todavía en la ladera, se encuentran los grandes bosques de pinos, robles y algunos nogales y castaños. En este nivel, por la abundancia de aguas superficiales y la posibilidad de dirigir desde la altura las que bajan por las gargantas hay pequeñas zonas de regadío en las que se establecen los huertos familiares que dan paso a una agricultura de subsistencia, viñas, olivares y hortalizas.
Es la zona más humanizada. El nivel más bajo lo marcan la parte última de las estribaciones de los montes adyacentes al gran espinazo de la cordillera central y esa penillanura descendente hacia el río.
Esta zona se dedica, desde antiguo, a la ganadería extensiva -ovejas, cerdos, vacas-; ha sido esta circunstancia la que ha obligado, con el paso de los años y el aumento de la cabaña, al compás del incremento de la población, a una lenta transformación del ecosistema natural eliminando una parte de la vegetación arbustiva.
En los campanarios de las iglesias es fácil ver los nidos de la cigüeña blanca, de los que algunos de sus ejemplares actualmente viven durante todo el año en el Valle del Tiétar.
En primavera y verano conviven en los pueblos con golondrinas, vencejos, aviones comunes, gorriones, etc. La vegetación de este nivel la forman carrascas, jaras, brezo, encinas y alcornoques; hay también grandes pastizales.
Entre estos arbustos se alimentaban osos, puercos, linces, lobos, zorros, jabalís que, junto a otros animales menores -liebres, conejos, perdices- atraían a los reyes castellanos como lugar para llenar el ocio con actividades cinegéticas como se lee en el Libro de la Montería, de Alfonso XI.
Junto a estos animales, en determinados periodos, aparecían las grullas y los patos salvajes, que aprovechaban las márgenes del Tiétar como lugar de descanso en sus emigraciones anuales.
La Sierra de Gredos reúne unas 1.400 especies vegetales, cifra que, si le añadimos la flora del pie de monte y aledaños de menor altitud, puede fácilmente alcanzar las 2.000 especies, lo que significaría aproximadamente una cuarta parte de la flora de la Península Ibérica.
Su importancia es aún mayor teniendo en cuenta el hecho de que el 15% de su flora es endémica de la península y, dentro de ese porcentaje, el 1% es endémica de Gredos, es decir, unas 14 especies vegetales son exclusivas de esta sierra (José María Mancebo).
Clima en el sur de Gredos.
Clima. La altura de la cordillera es un determinante de primer orden en el clima del Valle del Tiétar pues se convierte en una barrera protectora. Así cuando soplan los vientos helados del norte las crestas de las cimas los elevan para arrasar con mayor gelidez las zonas descubiertas de la meseta ya lejos del río.
Su acción es también benéfica cuando los vientos del Atlántico mueven las nubes hacia el interior; las frías temperaturas de las cumbres de la sierra, en este caso, muy especialmente el recodo hacia el sur que forma la parte occidental del circo, condensan el vapor del agua, ya sea en forma de lluvia, ya en nieve, y convierten la parte occidental del valle en una de las zonas más lluviosas de España, especialmente en los finales del otoño convirtiendo en un atractivo espectáculo las chorreras de las gargantas; la más llamativa es, por su altura, la que se origina en la llamada, precisamente por esta característica, garganta del Chorro, en Gavilanes.
Son las primeras lluvias de otoño y los calores del veranillo de S. Miguel los que originan, en los bosques de pinos, el crecimiento de numerosas clases de setas que son fuente natural de alimentos, una riqueza económica y un atractivo especial de la zona por lo gratificante de las jornadas pinariegas en busca de los preciados mízcalos.
Las temperaturas, en ninguna época son extremas; así rara vez bajan de 0 grados ni sobrepasan los 40.
La pertenencia, pese a estar en el interior, del Valle del Tiétar a la España húmeda hace que sus habitantes se dediquen, en las zonas altas, a la ganadería especialmente a esa cabaña caprina que produce, por la alimentación y clima, cabritos de calidad casi inigualable, como son los criados en Candeleda, localidad en cuyas vegas se cultiva el tabaco y el pimentón.
En la zona intermedia la ocupación fundamental de las gentes del valle del Tiétar se la lleva la huerta y los árboles frutales; los higos se comercializan con éxito tanto en las cooperativas de Poyales del Hoyo como en Pedro Bernardo.
El microclima de El Hornillo y de El Arenal se presta extraordinariamente para el cultivo de la patata y la cereza, mientras que las mejores castañas y vinos hay que buscarlos en los pueblos del Barranco de las Cinco Villas. La modernización de las almazaras permite obtener un aceite de máxima calidad, como en Arenas de San Pedro.
Lanzahita exporta espárragos y en las dehesas situadas junto al Tiétar y en los prados de Mijares y Gavilanes pastan esos rebaños de ovejas y terneras que familiarizan a las gentes del valle con las calderetas y corren también esas piaras de cerdos de cuyos jamones hacen gala los pueblos serranos.
Formación geológica de las Grutas del Águila.
Las Grutas del Águila. La mayor parte de los encantos naturales del Valle del Tiétar son aspectos externos del paisaje que se pueden apreciar en cualquier panorámica de Gredos, sin embargo, la naturaleza ha creado una maravilla única, tan difícil de percibir que no ha sido descubierta hasta entrada la segunda mitad de este siglo, en diciembre de 1963; nos referimos a las Cuevas del Águila.
Se encuentran a tres kilómetros de Ramacastañas, bajo un cerro testigo cuya osamenta pétrea fue incapaz de arrastrar el agua, al hundirse la fosa del Tiétar.
Las Cuevas del Águila lo forman varias naves, de forma irregular y su altura; en la principal, se alcanzan los 20 metros en el punto más elevado de su bóveda.
Más de un kilómetro de recorrido ha sido pavimentado salvando los desniveles con escalones y, aquí y allá, en puntos estratégicos, se ha colocado una iluminación que, con diversas tonalidades, en contraste de luces y
sombras, realza ese conjunto de estalactitas y estalagmitas que forman grupos escultóricos singulares con la peculiaridad de que acaso sea el paraje de esta clase más vivo, puesto que en otras, más conocidas, la sequedad del suelo detuvo hace siglos el proceso de transformación de las cuevas.
En la variedad de sus formas la imaginación popular encontró semejanzas con la iconografía más conocida, y asignó a esas florescencias calizas nombres de grupos escultóricos como el Pórtico de la Gloria, la Virgen del Pilar, el Nacimiento...
En la variedad de sus formas la imaginación popular encontró semejanzas con la iconografía más conocida, y asignó a esas florescencias calizas nombres de grupos escultóricos como el Pórtico de la Gloria, la Virgen del Pilar, el Nacimiento...
Si en los siglos anteriores la caliginosa oscuridad de las cuevas era el símbolo de lo horroroso, la aportación de la electricidad convierte a esta gruta del Tiétar en una de las más sorprendentes maravillas de España, ya que en ella se puede ver el milagro de la transformación de la piedra en húmeda estatua y, además, con una variedad de tonos en las caprichosas figuras que no se advierte, quizás, en ninguna otra gruta de nuestra geografía.
En el exterior una amplia explanada para aparcamiento, un bar y un restaurante climatizado hacen más agradable la estancia del viajero. Más información de la Cuevas del Águila en:
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